jueves, 16 de diciembre de 2010

TALLERES DE FILOSOFIA APLICADA A FIBROMIALGIA 2011 EN AFIBROSE SEVILLA

Introducción
De acuerdo con la OMS lo espiritual se refiere a aquellos aspectos de la vida humana que tienen que ver con experiencias que trascienden los fenómenos sensoriales, y que no responden necesariamente a necesidades religiosas, igualmente se refiere al significado y propósito para los que están cercanos al final de la vida, o viven una situación de enfermedad crónica.

Anotamos por su interés las tres dimensiones para la espiritualidad que apunta el Manual de Oxford de Cuidados paliativos, a saber: trascender lo material, fines y valores últimos y por último el significado existencial.

Bayés, nos propone que junto a las necesidades somáticas, emocionales, sociales  y espirituales , se añadan las existenciales, que englobarían según este autor, las de carácter ético, filosófico y de continuidad biográfica y a las que nosotros denominaremos necesidades espirituales no religiosas o necesidades espirituales filosóficas.

Puchalski y Romer[1] hacen confluir significado y trascendencia, para ellos la espiritualidad permite a la persona una experiencia trascendente del significado de la vida, y si bien puede estar  relacionada con lo religioso, también puede relacionarse con la naturaleza, la familia, la comunidad…en la medida en que estos valores dan sentido a su existencia.[2]

Nos recuerda  Comte-Sponville  que una espiritualidad sin Dios es difícil de entender en nuestra cultura:

En  Occidente  tal cosa sorprende a veces. Como la única espiritualidad socialmente en nuestros países, fue durante siglos una religión (el cristianismo), hemos acabado por creer que <religión> y <espiritualidad> eran sinónimos. ¡Pero no es así! Basta con retroceder un poco, tanto en el tiempo (especialmente hacia las sabidurías griegas) como en el espacio (por ejemplo, hacia el Oriente budista o taoista), para descubrir que existieron, y que todavía siguen existiendo, inmensas espiritualidades, que no eran o que no son en absoluto, religiones,…”[3]

Cuenta Leonardo Boff en su libro Espiritualidad. Un camino de transformación que en cierta ocasión le preguntaron al Dalai Lama en qué consiste la espiritualidad, y respondió:” La espiritualidad, es aquello que produce en el ser humano una transformación”[4]

En los momentos más dramáticos de nuestra vida, aflora esta necesidad, es entonces cuando las preguntas se amontonan sobre nuestras espaldas, el dolor y el sufrimiento de por vida que provoca la enfermedad crónica, o la cercanía de la muerte, la vuelta a casa sin remisión, llevan al sufriente en ambos casos a una y mil cuestiones que tienen que ver con el sentido de su vida, con sus valores, con su relectura existencial, con el recuento vital biográfico, con su proyecto que ahora se ve tambaleado. Es el momento de una transformación para encajar el nuevo camino

El Ser, en cuanto tal, se vive de forma más potente, más directa, más desesperadamente en este escenario de dificultades .En este punto, muchas personas encuentran satisfechas sus necesidades de búsqueda, sobre la Fé y la Esperanza. El diálogo con su Dios y la seguridad de hacer eterno su espíritu, el convencimiento de transitar hacia otra vida y en consecuencia el ámbito de su religión responde a esos interrogantes.

Pero esta trascendencia no llena el vacío espiritual de aquellos que no admiten lo sobrenatural, ni la respuesta que identifica el absoluto con Dios. La espiritualidad, apunta Comte-Sponville con su habitual rudeza, es algo demasiado importante para dejarla en manos de los sacerdotes, los mulás o los espiritualistas[5]

Entonces se muestra otra espiritualidad de Fidelidad más que de Fé, de Acción más que de Esperanza y de Amor más que de Sumisión o Miedo

Muchos de los lectores habrán vivido alguna vez esa experiencia de lo infinito que en determinado momento nos sobrecoge, esa consciencia momentánea, de pocos segundos, de la inmensidad y de un absoluto que se nos ha permitido vislumbrar, a nosotros, seres efímeros y finitos sin que medie una explicación sobrenatural al acontecimiento.

Desvestir nuestro interior de conceptos sobrenaturales, de trascendencias hacia el más allá, no nos deja desprovistos de una espiritualidad que se manifiesta para el ateo, para el hombre no religioso. El alma del ateo demanda una espiritualidad del Todo, de la naturaleza de lo Inmanente.

Cuando sentimos y experimentamos, como nos recuerda Spinoza, que somos eternos no todos los hombres y mujeres que son golpeados por el sufrimiento crónico o que se disponen a una vuelta a casa definitiva apagan su sed espiritual con el fulgor de esa perla metafísica oculta en el alma. Esta es la espiritualidad de la trascendencia.

La otra espiritualidad  huye de las interioridades, del recogimiento, llama al mundo, abre la ventana, no necesita trascender el “yo”, sino prolongarse como trozo de piel, minúscula porción del mundo compartido.

La otra espiritualidad posible nos remite a ese Todo, a la inmanencia al Todo, a ese to pan de Epicuro, lo que hay y lo que acontece. Como en tiempo de salud, también en del dolor y en el del  camino a la muerte reconoceremos la espiritualidad en el amor, en los otros, en la disolución del “yo” en esa interrelación que nos sostiene.

Existe una espiritualidad que no descansa en lo sobrenatural, en el reconocimiento de lo absoluto en Dios, sino en la inmensidad que se nos revela desde múltiples formas y caminos, en la propia Naturaleza que nos envuelve, en la música, en la perfecta palabra que nos remueve, pero sobre todo en el amor, que nos arroja al otro, en el proyecto de vida, en el sentido de la lucha defendida, en los valores resguardado…ahí habita esa Espiritualidad que llama en tiempos de sufrimiento y partida, la espiritualidad del hombre sin Dios reside en la mirada de Solomon en lo cotidiano cuando dice:

“…muchas tradiciones en el terreno de la sabiduría insisten en que la espiritualidad debe buscarse en los detalles de la vida cotidiana y en ningún otro lugar. La idea de una experiencia mística o de una súbita revelación espiritual resulta dramáticamente atractiva- y alimenta nuestro deseo de una gratificación inmediata y fácil-, pero dudo de que sea una aspiración razonable para la mayoría de nosotros”[6]

¿Y cómo satisfacer las necesidades no religiosas o existenciales filosóficas del enfermo? Qué método usar, qué herramientas, pero sobre todo qué Filosofía.
Los que hemos acompañado en el sufrimiento crónico o en el morir, solemos coincidir en que el único espacio que podemos ocupar junto al sufriente es el de guardián de su voluntad, porque como dicen Hennezel y Leloup,  el acompañamiento espiritual no consiste en otra cosa que permitir a alguien ser plenamente él mismo.[7]

El enfermo de Fibromialgia (FM) asiste a un desfondamiento existencial que le sitúa en un escenario que le demanda sentido para su vida. Por ello, proponemos esta relectura existencial, compartida y potenciada por el grupo para escuchar las demandas de nuestro interior a la hora de establecer líneas vitales por las que transitar, cuando la enfermedad desestructura de golpe la vida.
Se trabajará esencialmente en el Análisis Existencial que permita el autoconocimiento de valores, proyectos y responsabilidades de cada uno de los participantes como base de afianzamiento del sentido de vida que abarca el diseño de un proyecto existencial, toma de decisiones y responsabilidad ante una existencia condicionada por la FM. En palabras de V. Frankl, se trabajará para reforzar la condición espiritual de cada individuo.





Las herramientas con las que trabajaremos.


  • Las propias de la Orientación Filosófica según método E.T.O.R

  • Herramientas específicas de la Logoterapia: Dereflexión, Intención Paradójica y Análisis Existencial. Hacia la búsqueda del Sentido de Vida.


  • Diarística. Análisis existencial desde el guión de vida según las técnicas de la Dra. Allison Price.

  • Diálogo Socrático sobre temas propuestos por los participantes del programa.


  • Biblioterapia. Análisis de textos filosóficos de directa relación con los temas propuestos.

  • Filmosofía. Visionado de películas y documentales relacionados con las temáticas tratadas.


Los contenidos del trabajo grupal e individual:

Trabajo Grupal



·        Análisis Existencial desde la Terapia Grupal. Yo, mi entorno, mis relaciones y el mundo.
·        Cosmovisión y Valores.
·        Sobre el Sentido de  nuestras vidas. Proyectos para la existencia.
·        La enfermedad en nuestras vidas. Condicionamientos.
·        ¿Transmito  bien lo que me ocurre? Propuestas para que el otro me entienda.
·        Lo que esperan de mí. Enfermedad y Culpabilidad.
·        Lo que espero de mí. Entre la tutela y la Ilustración. Vivir mi vida.





Trabajo Individual.




·                    Desarrollo de un diario. Análisis de un Guión de Vida. Trabajo que desarrollan todos los participantes a lo largo de curso. La  propuesta es de una dedicación de 5 días a la semana con dos descansos (el día de la terapia y el domingo). Los temas serán marcados por el terapeuta, si bien no quedarán cerrados. La dedicación aconsejada es de media hora cada día.


Docentes:

Francisco E .Barrera Rodríguez
Orientador Filosófico. Filósofo. DEA. Universidad de Sevilla
Grupo Investigación. Filosofía Aplicada: Sujeto, Sufrimiento Sociedad
Plan Andaluz de Investigación. HUM-063.
Grupo de Investigación: Medicina y Filosofía

Ana Martínez Pardos
Filósofa
Universidad de Zaragoza


En Prácticas tuteladas:

Ana Adarve Colorado
Estudiante Psicología UNED. Córdoba
Curso Experto Orientación Filosófica. USE



Calendario:

Del 11 de Enero al 29 de Marzo 2011
Martes: 17 a  18:45 horas











[1]              Cfr.: C. Puchalski y Al Romer. “Talking  a spiritual history allows clinicians to understand patients more fully
[2]              Hacer referencia a V. Frankl. “Sentido de existencia y sentido del sufrimiento”.
[3]              Comte-Sponville, A.: El alma del ateismo. Introducción a una espiritualidad sin Dios. Paidós, Barcelona, 2008. p. 149.
[4]              Cfr. Boff, L.: Espiritualidadade. Un caminho de transformaçao. GTM Editores Lt. Río de Janeiro, 2001; traducido al español por Jesús García-Abril: Espiritualidad. Un camino de transformación. Sal Terrae. Santander, 2002.
[5]              Ibid. p. 143.
[6]              Solomon, R.C.: Espiritualidad para escépticos. Meditaciones sobre el amor a la vida. Paidós. Barcelona 2003. Traducido del inglés por Ramón Vilà Vernis. p, 216.
[7]              Henezel, M. y Leloup, J.Y., El arte de morir, Helios, Barcelona ,1998.

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