domingo, 20 de febrero de 2011

CINE Y FILOSOFIA: RESPONSABILIDAD Y CAMINO ANTE LA FIBROMIALGIA (FM). UNA REFLEXION CON EL EXISTENCIALISMO


FICHA TECNICA
Dirección: Susanne Bier.
País:
Dinamarca.
Año: 2006.
Duración: 122 min.
Género: Drama.
Interpretación: Mads Mikkelsen (Jacob), Rolf Lassgård (Jørgen), Sidse Babett Knudsen (Helene), Stine Fischer Christensen (Anna), Christian Tafdrup (Chistian), Frederik Gullits Ernst (Martin), Kristian Gullits Ernst (Morten), Ida Dwinger (Annette), Mona Malm (abuela), Neel Ronholt (Mille).
Guión: Anders Thomas Jensen; basado en un argumento de Susanne Bier y Anders Thomas Jensen.
Producción: Sisse Graum Jørgensen.
Música: Johan Söderqvist.
Fotografía:
Morten Søborg.
Montaje: Pernille Bech Christensen y Morten Højbjerg.
Dirección artística: Søren Skjaer.
Vestuario: Manon Rasmussen.
Estreno en Dinamarca: 24 Febrero 2006.
Estreno en España: 13 Abril 2007.

NOTAS SOBRE LA PELICULA 
  El movimiento Dogma'95 se americaniza en este excelente melodrama que optó al Oscar® a mejor película de habla no inglesa durante la última edición. No se lo llevó porque sólo se concede un galardón y "La vida de los otros", de Florian Henckel von Donnersmarck, también es un gran film. Pero en esta ocasión tendrían que haber clonado la estatuilla y entregado una de ellas a Susanne Bier, quien aúna en su propuesta lo mejor de la estética promovida por Lars von Trier y la narrativa más ágil y trasparente del género norteamericano. El ensamblaje es tan perfecto que, unido a unas interpretaciones antológicas y a una interesantísima historia, logra que podamos hablar de una obra maestra, profunda, equilibrada y próxima a cualquier espectador.

Como en la reciente "Disparando a perros", de Michael Caton-Jones, la historia también nos habla de un cooperante que busca entre los niños pobres y abandonados, en este caso de Bombay, la manera de dar un sentido a su vida, lejos del vacío de la acomodada sociedad occidental. Entregado a esta buena causa, Jacob se ve obligado a viajar a su Dinamarca natal para gestionar una importante donación de un empresario, Jørgen, que permita mantener el orfanato a flote. Una vez allí, el benefactor aprovecha para invitarle a la boda de su hija, momento de inesperadas confesiones y encuentros que reabren múltiples heridas del pasado aún sin cicatrizar.
Lo que sucede “después de la boda”, tras el brindis de la novia, tendrá que verlo el propio espectador, que asiste a toda la proyección encandilado por una narrativa que avanza a buen ritmo y que en ningún momento decae, que se sirve de puntos de giro estratégicamente colocados en la trama para relanzarla en una nueva dirección, y que se apoya en unos diálogos ajustados y directos en los que no sobra ni falta nada. Guión perfectamente construido en torno a tres ”confesiones” y otras tantas confidencias en que los personajes intentan esclarecer quiénes son o quiénes deben ser, qué pretenden o qué podrán hacer con el tiempo que queda, o asimilar unas emociones y sorpresas de difícil digestión. Sin recurrir a flashbacks y con silencios esclarecedores, la historia exterior e interior avanza siempre por terreno seguro y con una fluidez narrativa asombrosa y cautivadora. Hay un par de momentos en los que parece que la historia se le va a ir de la mano a la directora para precipitarse hacia el melodrama lacrimógeno, pero entonces unas antológicas elipsis dejan en el espectador el sentimiento justo y preciso, remansado en la paz tras la tormenta, para a continuación seguir elaborando un retrato de familia con sus secretos y misterios.
Los personajes se definen no sólo por lo que dicen o hacen, sino por lo que expresan con unas miradas que esconden profundos dramas y sufrimientos, que se entrecruzan para desvelar culpas, temores y también un sincero amor por los suyos. Todos los actores, también los secundarios, realizan unas interpretaciones magistrales, contenidas aunque dejando entrever sentimientos genuinos y verdaderos. Los duros rasgos del rostro de Mads Mikkelsen no impiden que sus ojos trasmitan todo el dolor y la ira almacenados durante años, ni tampoco la ternura mostrada con los niños o con Anna. No es menor la sensación de autenticidad que trasmiten Sidse Babett Knudsen y Stine Fischer Christensen en sus papeles de madre e hija respectivamente, entre el desconcierto y el desamparo que las circunstancias les deparan, o la de un Rolf Lassgård que despliega toda la variedad de registros que el personaje paterno exige.
En ocasiones, el recurso a la cámara en mano puede molestar, desconcertar o desorientar al espectador. No sucede eso en la película de Susanne Bier, que sigue a los personajes en su búsqueda de la verdad y de la libertad interior, en su necesidad de liberarse de un lastre que pesa demasiado o de una angustia por un futuro que inquieta en extremo. No se excede la cámara en sus justificados movimientos, como no lo hace en los insertos o en los planos detalle que introduce en su afán por penetrar en la interioridad de los personajes, aunque a alguno le puedan parecer enfáticos. Todos los recursos están al servicio de una historia oculta que es preciso desvelar, de unos sentimientos que deben aflorar para sanar, de un tiempo que es muy valioso y que conviene aprovechar. Quizá por eso la directora también emplea un montaje sincopado que permita avanzar la historia sin entretenerse innecesariamente, contando con la inteligencia del espectador y también permitiéndole –facilitándole– los momentos justos de emoción e incluso de reflexión, necesarios para ahondar en el drama interior que se pretende abordar.
No le faltan escenas conmovedoras ni tampoco profundidad al abordar importantes cuestiones en torno a la paternidad y a la familia por adopción, a los afectos que nacen y a los que son traicionados, a los ideales y a los negocios, al tiempo pasado y al que queda por venir, a la enfermedad y la muerte. Por la pantalla desfilan personajes auténticos, con todos los matices y dilemas morales que la vida presenta. Jacob se debate entre sus obligaciones naturales y las asumidas en su labor solidaria; Anna tiene que replantearse su existencia tras conocer la verdad; Helene sufre el amor a la vez que el "engaño" y la desdicha; y Jorgen intenta comportarse como “un hombre bueno” que ha aprendido a valorar el tiempo que se tiene y que ha entendido que no se puede controlar todo. Entre ellos se tejen unas vigorosas y entrañables relaciones, de recriminación y perdón, de ruptura y consuelo, en que procuran evitarse el sufrimiento y preparar el día del después... La progresión dramática va pareja a la sensibilización hacia los problemas del otro, y la soledad deja paso a los lugares donde se encuentra afecto, mientras que la rabia o sorpresa se transforman en responsabilidad compartida, y los errores y segundas oportunidades se abren paso en una sociedad opulenta donde la familia no es protegida. 

Ante una película como la que dirige Susanne Bier, tan bien rodada y montada, con un equilibrado y preciso guión, con unas interpretaciones en que los actores se esconden en sus personajes y desnudan sus almas, con unas historias tan auténticas como humanas, sólo queda aconsejar vivamente al lector que acuda a verla. Disfrutará con la verdad de unos personajes dispuestos a todo a pesar del pasado y del futuro, sentirá el desgarrón y la dureza de la vida sin recurrir a la violencia gratuita ni al nihilismo desalentador, y se emocionará lo justo para sentir vivamente unas realidades humanas de nuestro tiempo. Heredera del espíritu de "Italiano para principiantes", Lone Scherfig, y afín a alguna de las constantes de Isabel Coixet ("Mi vida sin mí"), por sus fotogramas se desliza una brisa de aire fresco que hace que el cine sea, a veces, un fiel reflejo del hombre, en su luminosidad contrastada por algunas e inevitables sombras, secretos y mentiras


sábado, 12 de febrero de 2011

CINE Y FILOSOFIA. POSITIVAR LO NEGATIVO. ACTITUD ANTE EL SUFRIMIENTO. UNA REFLEXION CON VIKTOR FRANKL



En esta ocasión, nuestro grupo de trabajo se centrará en analizar esta dura película de Schnabel que no deja a nadie impasivo. Desde una limitación casi total, en una desesperación dificil de traducir. Imaginación y Memoria ofrecen un camino de sentido para un hombre atrapado en su propia escafandra. ( Sesión martes 8/Febrero/2011)


Película: LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA
Dirección: Julian Schnabel.
País:
Francia.
Año: 2007.
Duración: 112 min.
Género: Biopic, drama.
Interpretación: Mathieu Amalric (Jean-Dominique Bauby), Emmanuelle Seigner (Céline Desmoulin), Marie-Josée Croze (Henriette Durand), Anne Consigny (Claude), Patrick Chesnais (doctor Lepage), Niels Arestrup (Roussin), Olatz Lopez Garmendia (Marie Lopez), Jean-Pierre Cassel (Lucien), Marina Hands (Joséphine), Max Von Sydow (Papinou), Isaach de Bankolé (Laurent), Emma de Caunes (Eugenia).
Guión: Ronald Harwood; basado en el libro "La escafandra y la mariposa" de Jean-Dominique Bauby.
Producción: Kathleen Kennedy y Jon Kilik.
Música: Paul Cantelon.
Fotografía:
Janusz Kaminski.
Montaje: Juliette Welfing.
Diseño de producción: Michel Eric y Laurent Ott.
Vestuario: Olivier Beriot.
Estreno en Francia: 23 Mayo 2007.
Estreno en España: 1 Febrero 2008

SINOPSIS
En 1995 a la edad de 43 años, Jean-Dominique Bauby, carismático redactor jefe de la revista francesa Elle, sufrió una embolia masiva. Salió del coma tres semanas más tarde y se descubre que es víctima del "síndrome de cautiverio "; está totalmente paralizado, no puede moverse, comer, hablar ni respirar sin asistencia. Su mente funciona con normalidad y sólo es capaz de comunicarse con el exterior mediante el parpadeo de su ojo izquierdo. Forzado a adaptarse a esta única perspectiva, Bauby crea un nuevo mundo a partir de las dos cosas sobre las que conserva el control: su imaginación y su memoria.
En un hospital de Berk-Sur-Mer, le enseñan un código usando las letras más comunes del alfabeto utilizando el parpadeo de su ojo izquierdo. Mediante este parpadeo, y con la ayuda de los doctores del hospital es capaz de deletrear letra a letra concienzudas palabras, frases y párrafos. Mediante este método es capaz de dictar una profunda aventura dentro del psique humano. Este método es capaz de abrir la prisión que resulta su cuerpo (la escafandra) permitiéndole planear sin límites el reino de la libertad (la mariposa)

martes, 8 de febrero de 2011

PENSAR EL PASADO DESDE "LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS"

 

Finalizamos nuestra reflexión sobre el pasado en nuestras vidas con el visionado y el Diálogo Socrático abierto el próximo  día 8 de febrero en nuestra sexta sesión del Taller Orfi/Fibro


Náufragos

Una plataforma petrolífera en medio del océano. Ha ocurrido un accidente. Uno de los trabajadores murió abrasado por el fuego, y su compañero de fatigas Josef, aparte de otras heridas, ha quedado temporalmente ciego. Una mujer, Hannah, enfermera, se desplaza en helicóptero para prestar auxilio al accidentado. Y allí pasarán los días, de agradable monotonía. Se diría que el tiempo se ha detenido en ese lugar en medio de ninguna parte, y esa paz sirve a Josef y Hannah para crear en sus almas un muy necesario clima de sosiego. Pues ambos arrastran un pasado que les pesa, y mucho.

Magnífico film contemplativo de Isabel Coixet, rodado en inglés como otros de sus trabajos, los notables Cosas que nunca te dije y Mi vida sin mí. La directora afronta riesgos al tomarse su tiempo en pintar la vida cotidiana en la plataforma (un lugar que dio mucho juego a Lars Von Trier en Rompiendo las olas), los cuidados que requiere el enfermo, el esfuerzo que exige llegar a entender a otra persona cuando se ve incapaz de comunicar el estado de su alma. Y nos habla de cómo, en ese proceso que puede ser largo, se puede conectar con otra persona aunque uno de los cinco sentidos, la vista o el oído, estén ausentes. Una idea que no está nada mal en un mundo hiperacelerado y sensual, donde lo que no entra por los ojos parece que no exista.

Como explica Coixet "la empatía, esa misteriosa capacidad de sentir como propios los dilemas del otro, sean éstos los que sean, que son capaces de desarrollar, consigue romper todos las muros -de silencio, de cinismo­- que hay entre ellos". El dúo protagonista está sensacional. Tiene razón la directora al destacar "la ternura y sentido del humor insospechados" que Tim Robbins imprime a su personaje y la "capacidad de metamorfosis" de Sarah Polley que hace que su Hannah "pueda ser áspera y tierna a la vez, dulce y fuerte, arisca y encantadora". Aunque su cocinero español es un personaje pequeñito, Javier Cámara lo dota de una humanidad sin par, le basta acompañar a la Polley, y con una inesperada dulzura se convierte en el amigo que todos querríamos tener. Y también Julie Christie sabe hacer auténtico su breve papel.